La amargura es cómo un cactus que nace en el alma con los reveses de la vida, mas en ese cactus puede haber tanta ternura latente cómo en el mismísimo corazón de otra alma enamorada.
Quien hace leña del árbol caído camina por la vida sin sentido. pues el ser humano, a no ser que sea un villano, no ayuda a enterrar a su hermano. José Enrique Oti García.
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