Cualquier hormiguero del prado de la tierra de la fantasía estaba amenazado de noche y día. ------------------------------------------------------------------------------- ---------------------------------------------------------------------------- La amenaza se llamaba Lucero, un oso hormiguero con poco ingenio y muy mal genio, y las hormigas no podían hacer nada más que correr raudas como el viento para no servirles de alimento. Lejos quedaban aquellos tiempos en que corrían por diversión. ---------------------------------------------------------------------------- --------------------------------------------------------------------------------- Tiempos en que luego de tener la despensa llena, poseían libertad plena para hacer lo que les viniera en gana, por la noche, al mediodía y por la mañana. Ya quedaban pocos hormigueros en aquel paradisiaco lugar, y uno de ellos era el de la reina Pilar, que en aquel momento le decía a su jefe militar: -------------------------------------...