Nunca seremos demasiado viejos ni para amar ni para morir, aunque al envejecer el amor se quiten las ganas de vivir, la vida debe seguir, debemos luchar, para volver a sentir.
Quien hace leña del árbol caído camina por la vida sin sentido. pues el ser humano, a no ser que sea un villano, no ayuda a enterrar a su hermano. José Enrique Oti García.
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