Todos tenemos nuestros derechos y nuestros deberes, lo dice la constitución española. Uno de estos derechos el derecho a la intimidad. Este derecho termina donde empieza la intimidad de tu vecino, a no ser que la constitución y la sonrisa de tu vecina, cuando no está el vecino, te diga lo contrario.
Quien hace leña del árbol caído camina por la vida sin sentido. pues el ser humano, a no ser que sea un villano, no ayuda a enterrar a su hermano. José Enrique Oti García.
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