El elefante Tunante y la hormiga Liga

Tenían una conversación amigable el elefante Tunante y la hormiga Liga sobre quién ganaría una guerra entre las hormigas y los otros animales de la tierra.

Las hormigas, sin duda alguna, luchando bajo el sol o bajo la luna —decía la hormiga Liga.

-No digas sandeces, atontada, vuestra raza sería derrotada —afirmaba el elefante Tunante.

-Las hormigas unidas jamás serán vencidas, narizotas, rey de los idiotas.

-Enana, cosa diminuta. ¡Qué sabrás tú lo que es la fuerza bruta!


-¡Ay, lo que me ha llamado este orejón desalmado!

-En guardia, mocosa. ¡Vas a acabar en una fosa!

-No te pongas así, Tunante, talante, amigo, talante.

La conversación que había empezado para matar el tiempo podía acabar de modo cruento.


-¡Cobarde, apocada, sabes que contra mí no puedes hacer nada!

El elefante Tunante pisó a la hormiga Liga.
 
-Discusión zanjada, guerra ganada.

El elefante Tunante la pisó, pero un hoyo la salvó.

Poco después, el elefante corría hacia el río chillando y llorando.


-¿Te preguntas qué había de nuevo? Que la hormiga Liga, con malas artes, le estaba picando en sus partes.

Moraleja: Quien minusvalora a su oponente, la primera se la lleva en la frente.

                                                                   Fin


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