El polvo (soneto alejandrino - poesía)
Trinaban las aves en un día soleado.
Un acalorado gavilán estremecía
a una preciosa paloma que le abría
un arca que tenía un gran tesoro guardado.
El maravilloso transvase de dulce agrado
fue transformándose en radiante melodía,
preciosa, ardiente, sensual, que estremecía,
y que los transportaba a un mundo encantado.
Polvo de brillantes estrellas en el firmamento
iluminó la sublime vereda a la gloria
sintiendo que llegaba el mágico momento.
El mágico momento de bendita euforia,
y por la pradera revoloteó un lamento
de goce carnal que iba a hacer historia.
José Enrique Oti García.
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