Eres tú, mujer, flor delicada, bello atardecer, diosa soñada. De tu aliento y de tu suspirar nació la brisa, la brisa del mar. Eres dulce sueño, verano, invierno, dueña de tu dueño,
Quien hace leña del árbol caído camina por la vida sin sentido. pues el ser humano, a no ser que sea un villano, no ayuda a enterrar a su hermano. José Enrique Oti García.
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