Las hormigas y el oso hormiguero Lucero - Cuento infantil

Cualquier hormiguero del prado de la tierra de la fantasía estaba amenazado de noche y día.

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La amenaza se llamaba Lucero, un oso hormiguero con poco ingenio y muy mal genio, y las hormigas no podían hacer nada más que correr raudas como el viento para no servirles de alimento.

Lejos quedaban aquellos tiempos en que corrían por diversión.

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Tiempos en que luego de tener la despensa llena,  poseían libertad plena para hacer lo que les viniera en gana, por la noche, al mediodía y por la mañana.


Ya quedaban pocos hormigueros en aquel paradisiaco lugar, y uno de ellos era el de la reina Pilar, que en aquel momento le decía a su jefe militar:
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-Tened las defensas preparadas por si ataca al hormiguero el rabioso oso Lucero.

-No hay defensa contra esa monstruosidad, majestad, lo mejor es llevar el hormiguero bajo el río y rezar para que allí en invierno no haga frío.

-¿Cambiar mi hogar de lugar? ¡Ni hablar! Ya  te puedes retirar y pensar algo mejor, perdedor.

Nysera, una hormiga obrera que los había oído hablar le dijo a la reina Pilar:

-Yo tengo una idea malvada, que podría funcionar con esa bestia depravada .

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-Habla Nysera, a ver que salió de tu sesera.

Habló y lo que dijo a la reina le encantó.

-Siendo algo temporal lo veo fenomenal.

Una semana después, fue a ese hormiguero, Lucero, 

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con sus garras y su mal genio lo abrió, su lengua en él metió, corriendo de allí salió y nunca más a aquel hormiguero volvió.

¿Te preguntas qué paso? Pasó que las hormigas habían llenado  el hormiguero de ortigas y la lengua le quedo hecha migas.

Moraleja: Donde se ponga el ingenio que se quite el genio.

José Enrique Oti García.





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